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UN MOVIMIENTO QUE NO PARA DE CRECER

El ayuno es un pilar fundamental para la conservación de la salud desde los inicios de nuestra humanidad, de la misma manera que lo es en otras especies de animales que también lo practican para obtener sus beneficios. 

Practicamos el ayuno desde siempre porque es un mecanismo natural que tiene nuestro cuerpo para mantenerse en equilibrio, algo que conocemos como homeostasis.


Por ejemplo, ayunamos mientras dormimos y cada vez que pasamos más de 8 horas sin comer. 

Aunque la práctica del ayuno no ha sido tan valorada por nuestra cultura moderna, en 2016 se hizo sorprendentemente conocido por el PREMIO NOBEL EN MEDICINA al descubrimiento del proceso de autofágia inducido por el ayuno que le hizo ganar el premio al equipo del Dr. Ohsumi y puso al ayuno nuevamente en las tapas de revista, literalmente.


Hoy podemos encontrar en Google cientos de millones de artículos relacionados con el ayuno y sus beneficios.

Actualmente, existe la Sociedad Médica para el Ayuno y la Nutrición (ÄGHE), una asociación sin fines de lucro fundada en 1986 que fomenta el ayuno terapéutico bajo dirección médica y estrategias nutricionales saludables, así como sus documentación científica. Realiza actividades de formación y congresos científicos. Y publica información científica contrastada sobre ayuno terapéutico y la nutrición humana.

El ayuno también ocupa cada vez más tapas de revistas como la última tendencia para bajar de peso de manera saludable y rejuvenecer naturalmente. 

También da mucha esperanza ver cómo crece número de ESTUDIOS CIENTÍFICOS sobre la ayunoterapia en el tratamiento de enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2, el cáncer, la obesidad y las enfermedades cardiovasculares. 

La fundación Buchinger estimula la investigación en el área del ayuno como método terapéutico y preventivo y otorga un premio cada dos años a investigadoras e investigadores que aportan documentación científica relacionada con el tema del ayuno.

Los premiados hasta la fecha son: 

  • 2011 Profª. Christine Uhlemann, Jena

  • 2013 Prof. Valter Longo, University of South California

  • 2015 Dr. Heinz Fahrner und Dr. Hellmut Lützner, Überlingen

  • 2017 Dr. Yvon Le Maho, CNRS, Estrasburgo

  • 2019 Dr. Mark Mattson, John Hopkins University School of Medicine

Este movimiento está en pleno crecimiento y no es por casualidad. Hoy más que nunca nos podemos beneficiar con el ayuno. Cuando las mayores causas de muerte están relacionadas con un desequilibrio del metabolismo, una inflamación crónica de los tejidos y un sistema inmunológico debilitado por el estilo de vida moderno altamente estresante.

Una pandemia, como cualquier otra enfermedad, empeora en personas con un cuerpo inflamado crónicamente y un sistema inmunológico debilitado, y el ayuno demostró tener un poderoso efecto antiinflamatorio y la capacidad de optimizar el funcionamiento de nuestro sistema inmune por varios mecanismos que veremos a continuación.

 
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EL GRAN PROBLEMA
ES LA INFLAMACIÓN CRÓNICA

LA INFLAMACIÓN CRÓNICA EN TIEMPOS DE COVID-19


Nuestra alimentación y nuestro estilo de vida son los principales determinantes del nivel de inflamación crónica de nuestro cuerpo. Entender esto es algo de vital importancia para evitar enfermarnos innecesariamente.


Hoy sabemos, que la gravedad de los síntomas de la enfermedad por COVID-19 pueden variar desde muy leves a muy graves. Los casos más graves, por lo general, están directamente relacionados con procesos inflamatorios previos.

Por ejemplo, algunas personas pueden tener muy pocos síntomas cuando gozan de buena salud, pero las personas que tienen un sistema inmune debilitado y están crónicamente inflamadas tienen un mayor riesgo de enfermar gravemente y más probabilidades de morir por COVID-19. 


Entonces, una de las cosas más importantes que nos conviene tener en cuenta en esta pandemia es el nivel de inflamación de nuestro cuerpo. Para eso vamos a entender primero qué es la inflamación y de qué manera puede afectarnos.



¿QUÉ ES LA INFLAMACIÓN? 


Es la respuesta natural de defensa de nuestro sistema inmune ante un daño provocado. 


El daño (o trauma) puede ser causado por distintos mecanismos, por ejemplo, mecánico (como puede ser una fractura), infeccioso (por un virus), químico (por una alimentación con toxinas), emocional (por distrés o estrés crónico), etc.


Nuestro sistema inmune hace todo lo posible para detectar, aislar y eliminar cualquier cosa que nos quiera hacer daño. Es como nuestro guardián personal y nuestro médico interno, por eso cuando no lo cuidamos nos enfermamos.


La inflamación aguda es un claro ejemplo del poder de sanación que tiene nuestro cuerpo. Es un proceso complejo y maravilloso orquestado por células especializadas que se comunican entre sí mediante una serie de sustancias mensajeras. De esta manera, intentan resolver el problema y repararlo lo más rápido posible para que nuestro cuerpo pueda seguir funcionando correctamente. 


Muy resumidamente, lo que ocurre es lo siguiente:


  1. El proceso inflamatorio empieza cuando ciertos compuestos químicos son liberados por el tejido dañado. Como respuesta, los glóbulos blancos producen unas sustancias que hacen que las células se dividan y crezcan para reconstruir el tejido y reparar la lesión.

  2. Esto puede llevar poco tiempo, o mucho, dependiendo del tipo de lesión y de la capacidad de nuestro sistema inmune para repararla. 

  3. La inflamación termina cuando se cura el trauma que puede ser una herida, lesión, daño, intoxicación, invasión, exposición o cualquier tipo de injuria tanto física como emocional.


Si bien la inflamación aguda es indispensable para la vida, cuando el trauma no cesa, y se prolonga en el tiempo, se transforma en un gran problema que conocemos como inflamación crónica (como ocurre con el estrés crónico, la mala alimentación, el consumo de tabaco, alcohol y otras drogas).


La inflamación crónica puede ser causada por infecciones virales que no desaparecen, por reacciones inmunitarias anormales o por estados como la obesidad y otras enfermedades crónicas de origen inflamatorio. 


Con el tiempo, la inflamación crónica puede causar daño al ADN y llevar al cáncer. Por ejemplo, según el Instituto Nacional del Cáncer las personas con enfermedades inflamatorias crónicas del intestino, como la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn, tiene un riesgo mayor de cáncer de colon.



EL GRAN PROBLEMA ES CUANDO NOS MANTENEMOS INFLAMADOS


Las "enfermedades de la civilización" y las ENT (o Enfermedades No Transmisibles como las enfermedades cardiovasculares, la diabetes tipo 2, el asma y el cáncer), están relacionadas con nuestro estilo de vida urbano moderno y son la primera causa de muerte en el mundo. 


No es casualidad que estas enfermedades estén íntimamente relacionadas con la inflamación crónica, la obesidad, la inmunosenescencia y con los casos graves de COVID-19.

Según la Organización Mundial de la Salud los factores de riesgo para las ENT pueden hacer que las personas sean más vulnerables a enfermarse gravemente con COVID-19.


Estas enfermedades son causadas por un estilo de vida antinatural que causa inflamación crónica y se pueden prevenir con hábitos saludables como la alimentación "plant-based", el ejercicio físico regular, el manejo del distrés, la higiene del sueño y el apoyo social. 


Si bien en la teoría estos hábitos son conocidos por la mayoría y bastante simples de hacer, la mayoría de la personas no logran incorporarlos en su rutina. Esto queda en evidencia al ver cómo está nuestra salud planetaria. Si implementar estos hábitos sería más fácil, viviríamos en un mundo mucho más saludable y no estaríamos en una pandemia como esta.

PERO… EXISTE UNA PRÁCTICA MUY SIMPLE QUE PUEDE AYUDARNOS


El ayuno es la herramienta de cura más antigua, natural, simple, práctica, económica, ecológica y efectiva de la humanidad, que no estamos usando como podríamos.


Además, es una práctica gratuita que está literalmente al alcance de todos y que nos acompaña desde tiempos remotos.​


El ayuno, además de ayudar en la desinflamación que se relaciona con la obesidad y las ENT también tiene un efecto muy positivo sobre nuestra inmunidad que es la encargada de defendernos contra los virus y otros invasores. 


Sabiendo esto, la pregunta es ¿Por qué las personas no ayunan cómo podrían durante la pandemia?


Un estudio publicado en 2020 por la revista especializada Science revela que el ayuno intermitente, además de mejorar el metabolismo al actuar como un regulador de la homeostasis energética, tiene la capacidad de optimizar al sistema inmunológico, reciclando células inmunes viejas y activando la producción de otras nuevas. 

Otro artículo publicado recientemente en la prestigiosa revista científica Cell explica los mecanismos por los cuales el ayuno optimiza al sistema inmune (mejorando la salud en general) y previene la inmunosenescencia.

La inmunosenescencia, es el envejecimiento (senescencia) de nuestro sistema inmune. La pérdida de la función del sistema inmune nos deja a merced de las enfermedades (incluidos los virus) y disminuye la capacidad de respuesta a vacunas con un aumento en el riesgo de infección postvacuna.


En el envejecimiento de la inmunidad también hay aumento en la incidencia de cáncer y de enfermedades autoinmunes. Estas son las enfermedades que más rápidamente crecen en el mundo. ¿Casualidad? o ¿Causalidad?


LA RESPUESTA ESTÁ EN LA EPIGENÉTICA


La epigenética es una nueva rama de la medicina que estudia las causas de muchas enfermedades y explica cómo nuestro estilo de vida y nuestra alimentación (que son modificables) pueden afectar la expresión de nuestros genes y acelerar la inmunosenescencia y el envejecimiento general. Cambios inmunológicos similares a los relacionados con la edad también se dan durante el estrés crónico. 

Una investigación publicada por la Universidad del Sur de California por el Dr. Valter Longo ha demostrado que el ayuno prolongado puede conducir a la regeneración de las células del sistema inmunológico.

Ahora estamos aprendiendo que el ayuno intermitente, que es mucho más fácil de hacer y más seguro que ayunar por varios días, tiene efectos similares con múltiples beneficios para nuestro sistema inmune y nuestra salud en general.

¿POR QUÉ NOS CONVIENE AYUNAR EN LA PANDEMIA?

Cuando comenzamos a ayunar, nuestro cuerpo instintivamente sabe que debe comenzar a ahorrar energía y una forma de hacerlo es eliminando las células inmunitarias viejas o dañadas. Este reciclaje interno se ajusta rápidamente y desencadena la regeneración de células nuevas, lo que aumenta la cantidad de células inmunes que tenemos haciéndonos más inmunocompetentes. 

Aún quedan por comprender muchos detalles sobre el COVID-19, cómo sus efectos a largo plazo o los posibles tratamientos, y a medida que avanzan las vacunas y se discute la relajación de las restricciones, persisten las preocupaciones con respecto a las infecciones postvacunas y al “COVID-19 prolongado” o “síndrome de Covid persistente” o PSCS (Post-SARS-CoV-2-Syndrome) .

Todavía se sabe muy poco sobre las posibles terapias y la prevención de los efectos a largo plazo experimentados por ciertas personas semanas, meses o años después de su infección inicial por el virus SARS-CoV-2, pero afortunadamente ya se empieza a ver una luz al final del túnel.

El programa pionero de ayuno multidisciplinario ofrecido por las prestigiosas clínicas Buchinger Wilhelmi en Alemania y en España, está siendo el primero en ofrecer soluciones para prevenir y tratar el Síndrome de Covid Persistente. 

Este programa mundialmente conocido por las personas que estudiamos el ayuno como terapia, fue iniciado hace más de 100 años por el Dr. Otto Buchinger, un médico, filósofo y pionero del ayuno terapéutico moderno. Este mismo programa ha sido actualizado y mejorado por cuatro generaciones de médicos e investigadores, y se basa científicamente en varios estudios publicados en reconocidas revistas médicas.

El programa Buchinger Wilhelmi especial, adaptado a la situación pandémica actual, tiene como objetivo mejorar los síntomas más frecuentes de PSCS (Síndrome de Covid Persistente): 

  • Cansancio extremo.

  • Dificultad para respirar.

  • Dolor de pecho.

  • Problemas de memoria y concentración.

  • Palpitaciones del corazón.

  • Mareos.

  • Insomnio

Las terapias de ayuno, que alternan estrategias nutricionales individuales con ayuno intermitente asociado y otras terapias naturales adyuvantes, han mostrado mejoras significativas en los pacientes. Los miembros del personal médico y científico de las clínicas han hecho observaciones prometedoras en los últimos meses. Por ejemplo: la disminución de los síntomas, una mejoría del estado de ánimo y sentimientos de autoeficacia son los principales efectos del tratamiento. 

Actualmente, los datos de pacientes se recopilan sistemáticamente en ambas clínicas de Buchinger Wilhelmi:

  • Disminución de procesos inflamatorios: COVID-19 provoca síntomas inflamatorios agudos y luego crónicos de varios órganos como los pulmones, el cerebro, el intestino y el corazón. Conducen a disfunciones específicas que los efectos antiinflamatorios del ayuno y algunas estrategias nutricionales pueden mejorar directamente.

  • Reajuste metabólico de los factores que promueven un curso severo de COVID-19 y Covid prolongado: reducción de peso, normalización del metabolismo de lípidos y glucosa, así como presión arterial alta, mejoras en la insulina resistencia y diabetes tipo 2. 

  • Mayor capacidad antioxidante y disminución de la oxidación de lípidos: contribuyen a detener el proceso y disminuir los síntomas.

  • Mejora de la composición de la microbiota intestinal: como resultado de cambiar a una dieta y un estilo de vida más saludables.

  • Rejuvenecimiento de células y órganos vitales: Una infección por COVID-19 y PSCS pueden causar daños duraderos a ciertos órganos, en particular los pulmones, el cerebro y el corazón. Publicaciones recientes muestran que el ayuno activa la autofagia y la apoptosis, dos mecanismos de autolimpieza que permiten al organismo deshacerse de las células viejas y dañadas. Además, el ayuno mayor a 20 horas aumenta la producción de las células madre que son las encargadas de reparar los tejidos. Después de la reintroducción de los alimentos, las células madre y la nueva síntesis estimulan la regeneración de los órganos dañados, provocando que se "rejuvenezcan". Esta capacidad casi milagrosa del ayuno para regenerar en cierta medida los órganos y estructuras dañadas del cuerpo, puede ser de suma importancia en el tratamiento de los síntomas prolongados de COVID y en otras enfermedades.

  • Mejora del estado de ánimo y restablecimiento del equilibrio emocional: es algo muy necesario después de períodos desafiantes de confinamiento y sufrimiento. Este efecto del ayuno ayuda a las personas a recuperar la esperanza en el futuro.

Otro estudio reciente publicado en PUBMED evidencia la adaptación de diferentes órganos durante el ayuno, en el que el sistema inmune juega un papel central.   

En resumen, saber ayunar nos ayuda a desinflamar nuestro cuerpo y a optimizar nuestro sistema inmune. Además, mejora nuestro metabolismo, nuestro sistema digestivo, renal, nuestro corazón, cerebro y nuestro organismo en general. 


Si bien todos podemos beneficiarnos con un ayuno corto de 12 horas, en algunas personas están contraindicados ayunos más largos, por eso es muy importante consultar con un especialista si tienes alguna enfermedad y quieres ayunar.

 
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AYUNAR ES UNA PARTE FUNDAMENTAL DE NUESTRA ESENCIA HUMANA

El ayuno es la más antigua y extendida herramienta de curación en el mundo. En pocas palabras, el ayuno es una pieza clave en la adaptación, supervivencia y evolución humana.

Si tomamos como ejemplo a nuestros antepasados nómadas podemos entender que el ayuno es complementario a la alimentación.


Durante millones de años, los patrones de alimentación de nuestros antepasados evolucionaron durante periodos de escasez alternados con otros de abundancia.

Podemos deducir que nuestros antepasados nómadas  (cuando tenían la suerte de encontrar alimentos todos los días que seguramente no era siempre así) alternaban un ayuno de unas 14-20 horas (o más) y una ingesta de alimentos durante 10-4 horas (o menos). Para eso estamos biológicamente diseñados.


Además, el clima ha desempeñado un papel importante en la disponibilidad de alimentos en la evolución de la Tierra. Solo para poner las cosas en contexto, si observamos la evolución humana en términos de años podemos darnos cuenta que estamos diseñados para ser nómades (es decir, ayunar diariamente).


  • Hace 400.000 años: los Neandertales comenzaron a aparecer y a desplazarse en Europa y Asia

  • Hace 300.000 a 200.000 años: los Homo sapiens  "los humanos modernos" surgen en África

  • Hace 50.000 a 40.000 años: los humanos modernos llegan a Europa

  • Hace 10.000 a 12.000 años: los humanos empiezan a "colonizar" la Tierra usando la agricultura.

Como podemos ver, hace comparativamente pocos años que aprendimos a cultivar y producir alimentos, lo que conocemos como agricultura. Las implicaciones culturales y políticas provocadas por la colonización de la Tierra producto de la agricultura crearon importantes trastornos en la seguridad alimentaria y los patrones de alimentación humanos. 

Antes de la llegada de la agricultura, las plantas silvestres, frutas, pastos, semillas, nueces, pescado y animales eran los pilares nutricionales de la dieta humana y la salud. Lo que estaba disponible dependía en gran medida de la época del año, la ubicación y la energía necesaria para recolectar y/o cazar los alimentos. 

Cuando la comida era escasa, los humanos a menudo pasaban días sin comer o comían con mucha moderación durante semanas y, a veces, meses. La disponibilidad de alimentos era imprescindible para sobrevivir y valía más que el oro (obviamente).


Imaginemos lo que es tener que caminar en ayuno una gran parte del día hasta tener la buena suerte de encontrar algo para comer. Seguramente cuando comían lo hacían con muchas ganas y hasta llenar todas las reservas posibles. 

Ahora, imaginemos lo que pasaba dentro del cuerpo de nuestros antepasados nómades:


  • En el tiempo que podían, comían todo lo que podían y se producía una liberación de insulina, lo que permitía rellenar de nuevo los depósitos de glucógeno y activar la ruta mTOR que detecta e integra una variedad de señales ambientales (alimento) para regular el crecimiento y la homeostasis (equilibrio interno) del organismo.

Esta vía metabólica está vinculada al anabolismo (crecimiento) del cuerpo, por ejemplo, muscular, por eso se está poniendo de moda en el mundo del fitness. El problema es que si estimulamos demasiado la vía mTHOR aumentan las posibilidades de desarrollar cáncer, obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedades neurodegenerativas. 


En resumen, esta vía responde a diversas señales ambientales como el consumo de alimentos y controla muchos procesos que generan o utilizan grandes cantidades de energía y nutrientes.


Debido a que la desregulación de mTOR ocurre en enfermedades humanas, incluido el cáncer, la obesidad, la diabetes tipo 2 y la neurodegeneración, es muy importante saber como equilibrar esta vía metabólica, y el ayuno tiene ese efecto regulador.

Al atardecer, nuestros antepasados se preparaban para dormir y entrar nuevamente en ayuno. Al bajar poco a poco la glucemia durante la noche se libera hormona de crecimiento y el descenso de glucosa termina activando la ruta metabólica AMPk. 

Cuando no comemos nada por más de 12 horas se activa la ruta metabólica AMPk (que equiibra a mTHOR) y está vinculada a la quema de grasas, al aumento del estado de alerta cognitiva y a la renovación celular por la autofagia, con todos sus efectos positivos. 

La ruta AMPk actúa como un sensor energético de nuestro organismo, detectando cuando tenemos un déficit de ATP (nuestra moneda energética) y pone en marcha los mecanismos necesarios para obtenerla de nuevo por medio de la oxidación de ácidos grasos en músculo e hígado, mejorando la resistencia a la insulina y la entrada de glucosa en el músculo.

Los efectos de la activación de esta vía AMPk son muy importantes y variados. Por ejemplo:

  1. Promueve la salud de nuestras mitocondrias por biosíntesis mitocondrial y las protege de la oxidación. Esto significa que la central energética de nuestras células que son las mitocondrias, funcionan mejor e incluso hace que tengamos más de ellas para poder obtener más energía y de forma más eficiente. 

  2. Al mejorar la resistencia a la insulina previene el desarrollo de diabetes tipo 2.

  3. Previene y mejora el hígado graso (la esteatosis hepática de origen no alcohólico) asociado al aumento de grasa visceral al promover la oxidación de los ácidos grasos e inhibir el depósito de grasa en los adipocitos.

  4. Mejora el síndrome de ovario poliquístico, que es un cuadro mucho más frecuente de lo que se piensa, donde la mujer puede sufrir una serie de alteraciones como la infertilidad, hirsutismo, obesidad, quistes ováricos, etc, pero sobretodo lo más constante de este síndrome es la resistencia a la insulina que, como hemos visto, puede mejorar activando la vía AMPk.

  5. Es cardioprotector, a nivel del músculo cardíaco hace que los procesos de muerte celular en respuesta a la isquemia cardíaca estén inhibidos y previene el daño cardíaco en estas situaciones.

  6. Se relaciona con otras hormonas importantes para la obtención de energía, como las catecolaminas (adrenalina y noradrenalina), el cortisol, las hormonas tiroideas T4 y T3 (fomentando también la conversión de T4 en T3, que es la hormona activa), el glucagón, la hormona del crecimiento y aumenta la producción de hormonas sexuales.

  7. Baja la inflamación al inhibir directamente NFKB, un activador de la inflamación. 

  8. Tiene efecto anticancerígeno. La relación del AMPk con el cáncer se investiga desde hace más de 17 años cuando se descubrió su relación con oncogenes supresores como LKB1 y p53 , y la demostración de que activando esta vía se podía prevenir algunos tipos de cáncer o frenar su crecimiento. (Ciccarese F, Zulato E, Indraccolo S. LKB1/AMPK Pathway and Drug Response in Cancer: A Therapeutic Perspective. Oxid Med Cell Longev. 2019;2019:8730816. Published 2019 Oct 31. doi:10.1155/2019/8730816) 


Durante toda nuestra evolución como especie activamos esas vías metabólicas sin entender cómo funcionaban. Intuitivamente para evitar por un lado la inanición y por otro las enfermedades por exceso, muchas culturas se moderaron intencionalmente de comer demasiado, racionando su ingesta de alimentos y comiendo sólo cuando realmente tenían hambre. El ayuno siempre fue una práctica intuitiva, habitual y necesaria para mantener el equilibrio y la salud humana.


Sin embargo, nuestra cultura moderna parace haber perdido esa sabiduria popular y absurdamente sigue aumentando la disponibilidad de comidas procesadas y baratas, promoviendo la mala y excesva alimentación, el sedentarismo y el estrés crónico. Es decir, todo lo contrario a lo que necesitamos para estar saludables.


Este desequilibrio, basado en el consumo ignorante, ha creado lo que hoy conocemos como las "enfermedades de la civilización" o las ENT.


Es muy interesante observar que estas enfermedades (enfermedad coronaria, obesidad, hipertensión, diabetes tipo 2, cáncer, trastornos autoinmunes, osteoporosis, ansiedad, depresión y afecciones neurodegenerativas como el Alzheimer) son muy raras entre los pueblos que aún son nómades (cazadores y/o recolectores) y otras poblaciones no occidentalizadas. 

Pero, lamentablemente la mayoría de nosotros ya no vivimos como nuestros antepasados y nuestros cuerpos luchan por mantenerse saludables en los tiempos modernos.


Como vimos, el ayuno es una parte muy importante de la historia de la humanidad y de nuestra evolución como especie. 


Los nuevos descubrimientos nos abren un camino seguro para curarnos de las enfermedades de la civilización, vivir más tiempo y volver a conectarnos con el estilo de vida saludable de nuestros ancestros. 


Y más allá de nosotros mismos, cuando ayunamos, ayudamos a reducir los gases de efecto invernadero, frenar el calentamiento global y reducir nuestra huella de carbono. El ayuno de ciertos alimentos, como las carnes y otros derivados de animales, puede reducir las aguas residuales, la contaminación y las enfermedades por zoonosis como las pandemias. 


El ayuno no cuesta nada, es gratis y hasta permite ahorrar dinero y recursos generando una economía positiva! Y lo más importante, es sumamente práctico y simple lo cual hace que cualquier persona pueda implementarlo fácilmente en su rutina diaria. 


Volver a esta práctica humana ancestral avalada por la ciencia nos puede ayudar a liberarnos del fallido y peligroso sistema consumista globalizado, y podría ser la próxima gran (r)evolución de nuestra salud como especie : )

 
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BENEFICIOS DEMOSTRADOS POR LA CIENCIA MÉDICA

En concreto, científicamente se ha demostrado lo siguiente:

A principios de 2019 se ha publicado el estudio científico más amplio hasta ahora a nivel internacional, sobre el efecto del ayuno terapéutico.


Este revelador estudio fue realizado la Dra. Françoise Wilhelmi de Toledo y su equipo en la conocida clínica alemana Buchinger Wilhelmi, en cooperación con el Prof. Dr. Andreas Michalsen, de la Clínica Universitaria Charité de Berlín, y con la colaboración de numerosos pacientes.

Se evaluó un detallado registro de datos clínicos de 1.422 ayunantes (59 % mujeres y 41 % hombres) que en el año 2016 se sometieron en la clínica a una cura de ayuno de 5, 10, 15 o 20 días conforme al programa de ayuno Buchinger Wilhelmi.

Los resultados del estudio se publicaron el 2 de enero de 2019 en la revista especializada PLOS ONE bajo el título “Safety, health improvement and well-being during a 4 to 21-day fasting period in an observational study including 1422 subjects” se documenta que el ayuno Buchinger es seguro y terapéuticamente eficaz, a la vez que fomenta el bienestar físico y emocional.

Alguno de los beneficios documentados son:

  1. El ayuno moviliza la energía almacenada en el tejido adiposo del cuerpo humano. El metabolismo pasa de consumir glucosa al consumo de grasa y cetona, lo que tiene muchos efectos positivos. En el estudio, el cambio del metabolismo se documentó mediante la presencia permanente de cuerpos cetónicos en la orina.

  2. El ayuno conlleva una pérdida de peso importante, reduce el perímetro abdominal y rebaja los valores de colesterol y lípidos en sangre.

  3. El ayuno normaliza la presión arterial del ayunante y mejora los parámetros de la diabetes, tales como los niveles de azúcar en sangre y la HbA1c, contribuyendo así a mejorar muchos factores implicados en la salud cardiovascular.

  4. En el 84% de los casos, el ayuno contribuyó a aliviar problemas de salud importantes, como artritis, diabetes tipo 2, hígado graso, hipercolesterolemia, hipertensión y estados de agotamiento y depresivos.

  5. El 93 % de los pacientes no sintieron hambre durante el ayuno, lo que contribuyó a su bienestar físico y emocional.

  6. El ayuno bajo supervisión médica provocó muy pocos efectos secundarios, que pudieron ser tratados sin mayor problema y sin necesidad de interrumpir el ayuno. En algunos casos, en los primeros tres días, los pacientes tuvieron un sueño inquieto, dolor de cabeza, molestias en la columna lumbar o se sintieron cansados.

En resumen, cabe decir que este programa de ayuno, que además se tolera bien, es una manera segura de prevenir enfermedades y de tratar trastornos crónicos del metabolismo, incluidos problemas de sobrepeso y obesidad.


El programa combina el seguimiento del ayuno con la medicina integrativa acompañada de ejercicio físico en un entorno que favorece el sosiego y la introspección, además de múltiples incentivos para a mejora del estilo de vida.

 
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VER MÓDULO 5

¿Por qué nos cuesta tanto ayunar?