Mujer que se hace la prueba
 

¿PANDEMIA O SINDEMIA?

Las pandemias llegan para despertarnos a todos al mismo tiempo, para ponernos en la misma página. Y hoy, por primera vez en la historia de la humanidad, vivimos una gran sindemia.

Pandemia significa literalmente "todo el pueblo".

La palabra sindemia combina dos palabras: sinergia y pandemia. La empleó por primera vez en los años 90 el antropólogo médico Merrill Singer.

La OMS declaró oficialmente que la enfermedad por COVID-19 se había convertido en una pandemia en marzo de 2020. Cinco meses más tarde, comienza a cobrar vida el término sindemia por un polémico artículo publicado por Richard Horton, el editor jefe de la prestigiosa revista científica The Lancet.

El artículo explica el concepto de sindemia como la interacción al mismo tiempo de dos o más enfermedades (o circunstancias sanitario-sociales) que causan un daño mayor a la humanidad que el que causarían cada una de forma aislada. 

Asociar el COVID-19 al concepto de sindemia supone:

  1. Un enfrentamiento sanitario frente al propio virus.

  2. Un cambio estratégico en el control de las ENT y del resto de enfermedades crónicas de la población, como diabetes, asma, hipertensión, cáncer, obesidad, etc.

  3. Un enfrentamiento social respecto a las consecuencias económicas derivadas.

Richard Horton indica que “la consecuencia más importante de considerar el Covid-19 como una sindemia implica subrayar su origen social” y, por tanto, su abordaje médico y social.


Este concepto ha sido apoyado por otros expertos que opinan que emplear el término sindemia otorga a la actual situación una visión más amplia.

Es muy irresponsable y hasta infantil echarle la culpa de nuestros males a un virus y hasta que no nos hagamos cargo de nosotr@s y de la cocreación de nuestra realidad, seguiremos experimentando un camino decadente y deprimente. Esto es algo muy triste para l@s que sabemos que existe una forma muy linda y saludable de vivir la vida. 


La pregunta es… ¿Por qué insistimos en cocrear y vivir en un mundo que nos estresa, inflama y enferma innecesariamente?

Hoy, nuestra realidad sindémica es desconcertante, y nos muestra claramente que nuestro comportamiento humano actual es insostenible y va en contra de la vida en la tierra, lo cuál es muy irónico porque no tenemos otro cuerpo ni otro planeta para donde escapar. 

 
Image by Clay Banks
 

NUESTRA SITUACIÓN EN NÚMEROS

Dicen que los números no mienten, entonces vamos a analizarlos para entender mejor cómo estamos (en rojo).

Se estima que más de 40 millones de personas mueren por año por Enfermedades No Transmisibles (ENT). La mayoría de estas enfermedades se podrían prevenir o tratar con hábitos saludables como el ayuno, la alimentación saludable, ejercicio físico, el descanso adecuado y el apoyo social.

Aproximadamente la mitad de estas muertes se deben a enfermedades cardiovasculares que son la primera causa de muerte en el mundo.


2000 millones (2 billones) de personas padecen obesidad y sobrepeso. ¡Esto representa más de ¼ de la población mundial!


Estos son los números en 2016 según la Organización Mundial de la Salud:


  • En 2016, 41 millones de niños menores de cinco años tenían sobrepeso o eran obesos.

  • En 2016 había más de 340 millones de niños y adolescentes (de 5 a 19 años) con sobrepeso u obesidad.

  • La obesidad puede prevenirse.

Se estima que estas cifras de 2016 siguen aumentando de manera alarmante y empeoraron mucho con la sindemia.


En paralelo al exceso de peso, 20,5 millones de bebés nacen con bajo peso al nacer (1 de cada 7). Casi 150 millones de niños menores de 5 años afectados con retraso en el crecimiento (21,9%). Hoy en día, casi 700 millones de personas pasan hambre en nuestro mundo y una gran parte son niños y mujeres embarazadas. Y la situación financiera y social solo está empeorando con la sindemia.


Según los reportes actualizados de Wikipedia, a día 9 de julio de 2021, se ha informado de más de 186.8 millones de casos de la enfermedad por COVID-19 con un total de 4.035.527 de fallecidos en todo el mundo.

Dicen que los números no mienten y como podemos ver, la pandemia por COVID-19 es solo "la punta del iceberg" pero lo que está por debajo de la superficie es mucho más preocupante. 

Así estamos como humanidad, al parecer, optamos por globalizar problemas y enfermedades, en vez de ver con profundidad la raíz (verdaderas causas) de nuestros desequilibrios contagiosos.


Pero no todo está perdido porque los seres humanos solemos aprender en base al dolor. Quiero pensar que estamos alcanzando el límite máximo de estupidez humana representada por un consumo irresponsable de los recursos naturales y una desconexión con la naturaleza. Uso literalmente la palabra estupidez (falta de entendimiento para comprender las cosas) porque estamos destruyendo lo único que nos sustenta.


Y cada vez es más evidente nuestra estupidez, porque tal desequilibrio no solo nos afecta a nosotros como especie, sino que está desequilibrando a la Tierra y al resto de las especies de una manera alarmante. Tan alarmante que ya es vox populi, pero lo que es más alarmante todavía es nuestra lentitud para reaccionar ante semejante amenaza. Parece que lo vemos pero no lo entendemos y no sabemos qué hacer, o que no lo queremos ver porque nos asusta. Porque nuestra amenaza somos nosotr@s mism@s!

  • Las especulaciones estadísticas menos optimistas dicen que tenemos los días contados por el calentamiento global y la extinción masiva de especies. Cuando la temperatura global supere los 1.5 grados, los científicos han determinado que es "un punto sin retorno".

Pero yo no pierdo la esperanza, y espero que nadie la pierda. Primero porque no nos conviene, porque nos deprimimos y enfermamos. Y segundo, porque ayunar puede ayudarnos a salir de los problemas de salud, financieros, ambientales, sociales y espirituales que tenemos. 


¿Cómo?


Los tres principales beneficios de ayunar nos ayudan a prevenir la sindemia de OBESIDAD, ENT y COVID-19:

  1. Limpia y renueva las células por el mecanismo autofagia que le valió el premio Nobel de Medicina a Ohsumi en 2016.

  2. Aumenta la capacidad de respuesta de nuestro sistema de defensa. Un efecto muy deseado en las pandemias y en general. Esto quedó en evidencia para la comunidad científica cuando Murray observó en Nigeria (1973) y en Etiopía (1975), que las poblaciones nómadas durante los períodos de ayuno tenían una escasa incidencia de enfermedades contagiosas como la tuberculosis y el paludismo y que estas enfermedades aumentaban al ser realimentados en los campos de refugiados. Hoy sabemos que ciertos tipos de ayuno fortalecen nuestra inmunidad por diferentes vías donde: A) Mejora la capacidad de respuesta de nuestros glóbulos blancos en especial los linfocitos B y T. B) Inhibe la diseminación y el crecimiento de virus. C) Se produce la destrucción de bacterias.

  3. Ayuda a quemar grasa de manera saludable y efectiva lo que resolvería la pandemia de obesidad.

¿Por qué esta información no es más conocida?

 
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LAS CALORÍAS VACIAS ENGORDAN PERO NO NUTREN

¿Cómo es posible que coexistan en la misma persona la obesidad y la desnutrición?

Estamos tan desconectados de nuestro cuerpo y de la naturaleza que somos la única especie que come en exceso y se desnutre al hacerlo. No existe mayor aberración que esa, y la naturaleza no perdona tales desequilibrios.


Es alarmante ver cómo crecen cada vez más los casos de personas con este desequilibrio como el informe de la revista The Lancet sobre la presencia simultánea de obesidad y desnutrición que refleja los cambios de los sistemas alimentarios. Según los cálculos mundiales, se estima que casi 2300 millones de niños y adultos presentan sobrepeso y más de 150 millones de niños y niñas tienen retraso en el crecimiento. Sin embargo, en los países de ingresos bajos y medianos, esos problemas emergentes se solapan en una misma persona, en las familias, las comunidades y los países. 

Y aunque esto está ocurriendo en personas de todas las edades y clases sociales, lo más preocupante es que ya sea algo tan común en los niños y las personas jóvenes. 


Si no hacemos nada al respecto, la obesidad tal vez sea la peor pandemia del siglo XXI. La Organización Mundial de la Salud (OMS) lleva mucho tiempo alertando sobre los problemas que implica para la salud pública con un pronóstico totalmente negativo para el conjunto del planeta. Las cifras y datos que publica la OMS referente a la obesidad, el sobrepeso y la grasa visceral son alarmantes, desde el año 1975 las personas con obesidad prácticamente se han triplicado en todo el mundo! 

Los efectos negativos para la salud de las personas con obesidad son tremendos, tener un IMC elevado, ocasiona un factor de riesgo elevado para la salud. Entre las posibles enfermedades relacionadas con la obesidad están: 

  • Las enfermedades cardiovasculares

  • La diabetes tipo 2

  • Algunos tipos de cáncer

  • Entre otras tantas enfermedades.


En una sociedad cada vez más sedentaria, donde la práctica de ejercicio es cada vez más escasa, el excesivo consumo de grasas y sobrealimentación hace que cada año 2.800.000 personas en todo el mundo fallezcan a causa de esta terrible pandemia invisible.


A estos innecesarios daños físicos que pueden ocasionar la muerte o graves lesiones, también se encuentran efectos psicológicos importantes, como son las depresiones y la pérdida de autoestima que destruyen a las personas.


El gasto sanitario detrás de esta pandemia invisible también es muy elevado. Se estima que más de 800 millones de personas acuden anualmente a revisiones médicas relacionadas con estos males.


Ocasionando que la factura sanitaria en muchos países se dispare y se gaste muchos recursos en este tema. Algo que se podría prevenir y evitar fácilmente con hábitos saludables como el ayuno, alimentación adecuada, ejercicio físico, manejo del estrés, apoyo social, etc.

SI ES TAN SIMPLE LA SOLUCIÓN ¿POR QUÉ NO ACTUAMOS COHERENTEMENTE?

La sindemia de enfermedades crónicas no transmisibles (ENT), del sobrepeso y la obesidad están destruyendo literalmente la salud humana y la vida en la Tierra.


La única forma de luchar contra esta terrible sindemia que cada día deja más muertos y personas afectadas, es ayudarnos y educarnos para que cada un@ pueda descubrir y practicar un estilo de vida lo más saludable posible. 

La buena noticia es que sabemos que podemos estar mejor y con un poco de actitud también podemos salir del hueco en que nos metimos. Pero para eso necesitamos aprender a cuidarnos y amarnos de verdad. Y esto implica conocer nuestro cuerpo y darle el combustible que necesita para que funcione de la mejor manera posible. 

Escribiendo esto me imagino a la humanidad ayunando y ayudando para mejorar colectivamente las condiciones de vida. Se que puede parecer utópico, pero es muy factible si cada uno hacemos nuestra parte ; )

Te invito a que te hagas la siguientes preguntas antes de pensar en que vas a comer hoy, mañana, y pasado mañana:

  1. ¿Para qué estoy comiendo?

  2. ¿Se lo que estoy comiendo?

  3. ¿Conozco el efecto que tiene sobre mi salud?

  4. ¿Me importa la huella ecológica de lo que como?

  5. ¿Si todas las personas deciden comer lo que estoy comiendo estaríamos mejor o peor?


Te invito a agradecer cada mañana este milagro de poder despertar y tener una nueva oportunidad para cuidar mejor del regalo más importante que hemos recibido, nuestra vida!

En un mundo cada vez más incierto, estresante y enfermizo es de vital importancia que nos demos cuenta que podemos salir de los problemas que nos metimos como humanidad si empezamos a cuidar nuestra salud de manera responsable.

 
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MÓDULO 10

Una solución simple y gratis (no me voy a cansar de repetirlo ; ) para nuestros problemas más complejos